Amnistía total para los detenidos del Paro y el Estallido Social

El 28 de abril de 2025 se cumplió 4 años del Estallido Social en Colombia, lo que empezó como Paro Nacional en el 2019 se convirtió en el Estallido Social el 28 de abril de 2021, durante el gobierno de Iván Duque. La protesta contra una reforma tributaria despertó el descontento de años, el pueblo colombiano se armó de digna rabia y tomo las calles para exigir justicia, paz, democracia y mejores condiciones de vida. Cientos de jóvenes salieron a las calles en medio de la pandemia, con un desempleo por encima del 16%, hambre, falta de oportunidades y una crisis carcelaria que ocasionó la masacre de la cárcel la Modelo en Bogotá.

Represión y Criminalización de la protesta

La respuesta del Estado frente al Estallido Social fue represiva y violenta: 89 homicidios, 1.929 personas heridas, 116 lesiones oculares, 343 agresiones contra personas defensoras de derechos humanos, 106 denuncias por violencia de género.

Además la criminalización del derecho a la protesta se convirtió en una práctica sistemática que consiste en utilizar el aparato judicial como un ente represivo contra la movilización social.  La protesta fue estigmatizada como vandalismo y terrorismo, asimilando el derecho de reunión y asociación con delitos como concierto para delinquir, provocando desproporcionadas condenas. Muchos jóvenes fueron capturados sin pruebas y aun enfrentan procesos, con el tiempo las y los afectados pudieron identificar dos patrones: la mayoría de víctimas eran militantes de procesos sociales, colectivos artísticos o de comunicación alternativa, donde la policía preparó escenas ficticias para consumar montajes judiciales. 

Hoy, cuatro años después, el 30 de marzo de 2025, la misma Fiscalía revaloró su argumento y pidió a la Corte Suprema que revocara la condena de 10 y 19 años “una de las condenas más duras en la historia reciente con relación a los actos de vandalismo durante la protesta social”. La fiscal aseguró que “a partir de las inferencias prejuiciosas, la condena contra Greissy Perilla Vargas (una de las jóvenes manifestante) se construyó con discursos estigmatizantes que falsean la libertad de asociación, reunión o participación política, permitiendo así indebidas expansiones punitivas en la interpretación de los delitos de concierto para delinquir y terrorismo en contextos de protesta social”.

La Corte Interamericana en su visita del 2021 también identificó graves violaciones a los derechos humanos y obstáculos a la protesta como el uso excesivo de la fuerza, violencia de género y étnico-racial, traslados irregulares y uso indebido de la jurisdicción militar. De igual forma la ONU en 2023 cuestiono las judicializaciones del Paro Nacional, y al luego en 2024 la plataforma Grita registro 109 hechos de violencia policial en Colombia, que ocasionaron 144 víctimas, 24.8% de los casos sucedieron durante protestas.

Las vulneraciones a los derechos humanos en escenarios de protesta persisten, como lo señalo en noviembre de 2024 la Mesa por la Reforma Policial. Entre el 1 de enero 2022 y 31 de diciembre 2023, la Campaña Defender la Libertad registró 703 agresiones.

Amnistía a las y los presos por luchar

La Campaña Objetivo Libertad es un proceso que nace en el 2020 para denunciar, acompañar y exigir la libertad de los y las jóvenes que fueron víctimas de capturas y montajes judiciales por su participación en el Paro Nacional de 2019 y el Estallido Social de 2021. Surge en rechazo al punitivismo carcelario que sirve como instrumento de persecución y castigo contra aquellos que reclaman sus derechos y cambios estructurales.

Su propuesta es que se declare una Amnistía Total para los y las presas por luchar, iniciativa que se circunscribe a las y los jóvenes criminalizados en el marco de las movilizaciones mencionadas, incluso a los sindicalistas, campesinas, indígenas, estudiantes, firmantes de paz, entre otros que están en las cárceles por levantar banderas satanizadas por la elite política y económica. Esa figura jurídica, que tiene antecedentes en el país y el continente, permitiría liberar o cerrar los procesos, sin importar la instancia judicial o penal, que hoy enfrentan decenas de jóvenes encarcelados o investigados en el marco de las memorables movilizaciones de hace unos años.

Entre 2019 y 2022, en Bogotá y otras ciudades del país, la Campaña ha contabilizado un aproximado de 311 judicializaciones asociadas al Paro Nacional de 2019 y el Estallido Social de 2021. Alrededor de 50 personas están privadas de la libertad en centros carcelarios o domiciliarios. 30 ya están condenadas y el resto se encuentran en etapa preparatoria o en juicio.

Este llamado de libertad viene de tiempo atrás. Con el actual Gobierno, la Campaña y otras organizaciones establecieron una comisión accidental para revisar los casos del estallido social de 2021, han solicitado apoyo de congresistas y sectores políticos de izquierda sin obtener los mejores resultados. También participaron de la mesa del Estallido Social, la cual se constituyó en la cárcel de Palmira, Valle del Cauca, luego de que varios privados de la libertad de ese y otros centros penitenciarios iniciaran una huelga de hambre —hasta la fecha van cuatro acciones de este tipo.

En ese escenario de diálogo, que por parte del Gobierno estuvo liderado por Danilo Rueda, ex alto comisionado para la paz, se exploraron las soluciones políticas y jurídicas para las y los jóvenes privados de la libertad, luego con la designación de Otty Patiño, este escenario fue disuelto.

La libertad de las y los compañeros será posible si el movimiento social y popular se moviliza

En la Convención Campesina de 2022, el presidente prometió que las y los jóvenes detenidos durante el Estallido Social pasarían la navidad con sus familiares, algo que nunca ocurrió.

Meses después, el Gobierno pensó que algunos de ellos podrían recuperar su libertad por medio de las vocerías de paz, una figura jurídica análoga a las gestorías de paz, diseñadas para integrantes de grupos alzados en armas. El ejecutivo no escuchó las advertencias de la Campaña y otras organizaciones sobre los vacíos jurídicos de la propuesta, la cual terminó siendo hundida en los altos tribunales. Para la Campaña “Las promesas que hizo este Gobierno frente a la libertad de los y las compañeras, se han convertido en una acción de daño contra las personas privadas de la libertad, sus familias y redes de apoyo, porque avivan esperanzas que no son cumplidas. Dada la negligencia del Gobierno, nuestra lectura es que han sido ejercicios de populismo más que un compromiso real y profundo. Además, si tenemos en cuenta el bloqueo institucional por el poder que aún tiene la derecha en nuestro país, nos lleva a nosotros y nosotras a reconocer que las vías institucionales por sí solas están agotadas.

La libertad de las y los compañeros, tanto del Estallido Social como de otros ejercicios previos de movilización, solamente será posible si la ciudadanía y movimiento social y popular se moviliza y presiona. La salida es política y es desde la gente, desde pueblo, no desde la institucionalidad”, plantea un integrante de la Campaña Objetivo Libertad.

La amargura también se alimenta por la indiferencia del movimiento social, para quienes, según el entrevistado, las reivindicaciones alrededor de lo carcelario son temas marginales. La indolencia de sectores que se esperaría fuesen más críticos y empáticos, termina normalizando el punitivismo estatal y el castigo de jóvenes movilizados por un país digno y justo.

La Campaña Objetivo Libertad es un clamor, pero también un llamado a pensar en todo lo que implica la cárcel, por ejemplo:

·         La atomización y la deserción de las organizaciones sociales por miedo a vivir lo mismo que algún compañero;

·         La agudización de la pobreza en personas de por sí empobrecidas, que son obligadas a habitar presidios en los que se debe pagar altos costos por cosas básicas, y terminan convirtiéndose en cargas económicas para sus familias, a las que se les limitan las oportunidades laborales por tener un familiar privado de la libertad;

·         Las afectaciones físicas por las violencias que ejerce la guardia y los internos, o que son autoinfringidas producto de las patologías psicológicas que afloran en los centros penitenciarios.

 

Referencias:

Periferia Comunicación popular. Amnistía total para la juventud del Paro y el Estallido Social. 7 abril, 2025. Disponible en: https://periferiaprensa.com/amnistia-total-para-la-juventud-del-paro-y-el-estallido-social/

Colectivo de abogados y abogadas José Alvedar Restrepo  CAJAR. @cajar.colombia Instagram

 

 

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